
Los datos nos indican que 140 mujeres son agredidas diariamente por sus parejas en Colombia y que el al menos el 31.9% de ellas ha sufrido alguna vez maltrato según el Instituto de Medicina Legal.
Sin embargo, pese al infierno que viven muchas mujeres víctimas de maltrato físico y psicológico de su pareja, ellas se sienten incapaces de poner un punto final a esta situación y alejarse para siempre de su victimario, a continuación, explicaremos las causas.
Dependencia más que amor
La principal razón es el ejercicio del poder por parte de la pareja, lo que trae consigo menoscabo de la autoimagen de la víctima.
Esta inseguridad sobre sí misma y las dudas sobre su valía como persona, hacen que la víctima no se sienta con la fuerza y la determinación necesarias para abandonar a su agresor.
Podríamos comparar estos casos con el Síndrome de Estocolmo, el vínculo traumático explica por qué la victima llega a manifestar por su agresor sentimientos intensos de proximidad, fidelidad y cariño.
Es un fenómeno complejo, ya que la víctima considera que el agresor es el único que puede garantizarle su supervivencia por lo que busca siempre la manera de complacerlo.


El círculo vicioso del maltrato
Por otro lado, el maltratador se encarga de
reforzar en su víctima la esperanza de que todo va a cambiar, teniendo con ella
algunas muestras de amor y consideración, con el fin de que no se vaya de su
lado.
La relación se da en un ciclo repetitivo e intermitente de fase de explosión y luego de "luna de miel", en la que el maltratador muestra arrepentimiento por los hechos violentos.
Los maltratadores no pueden lidiar con la idea de que su pareja los abandone y por eso repiten este ciclo de maltrato y "luna de miel".
¿Se puede romper este vínculo?
Si una víctima al final logra alejarse y
romper el vínculo lo más probable sino recibe ayuda psicológica por un
profesional lo más probable es que regrese pronto con su agresor,
pues se siente sola, cansada y sensible.
En poco tiempo el miedo que le hizo alejarse desaparecerá y crecerán de nuevo sus necesidades afectivas, además de su sentimiento de vulnerabilidad.
Por otra parte, el agresor intentare convencerla para que regrese, mostrándose arrepentido, prometiéndole que va a cambiar, asegurándole que sin ella él no es nada y que está dispuesto a cambiar.
La mujer víctima debe recibir las herramientas psicológicas adecuadas que le permitan ver con otros ojos a su maltratador y le proporcionen la entereza suficiente para romper el vínculo negativo.

Maltrato en la infancia, determinante
Nos tendremos que fijar tanto en la infancia de la víctima como en la del agresor, puesto que lo habitual es que ambos siguen modelos familiares de relaciones a los que vieron en su crianza.
Muchas mujeres cuando son niñas vivieron situaciones de abuso, maltrato, descuido o desamparo por quienes debían velar por ellas. Esto las lleva a formar relaciones de pareja inmadura e inestable, en las que el miedo al abandono o al rechazo es permanente. Como no quieren seguir sintiendo la sensación de soledad o falta de amor, perciben que su pareja maltratadora es la única que puede brindarles lo que tanto buscan.
Algunas mujeres incluso buscan de manera instintiva una pareja tan maltratadora como lo hayan sido sus padres o el encargado de criarlas, con el fin de revivir su traumada niñez, pero esta vez "comportándose mejor", esto genera sumisión.

Por ello es necesario que la mujer maltratada y en una relación con vínculo traumático reciba la orientación profesional necesaria que le permita recuperar su autoestima, le dé una visión distinta de sí misma, le fortalezca su valor propio y el sentimiento de que es merecedora de todo respeto.

